La filosofía del bambú: 5 secretos para ser feliz

La cultura japonesa, una de las más sabias del mundo moderno, cuenta con innumerables historias de crecimiento y desarrollo personal que nos inspiran a disfrutar de las maravillas de la vida y ser mejores día con día… hoy te tenemos preparada una de ellas.

Hace mucho tiempo, en un pueblo rodeado por montañas, un joven agricultor se dedicaba a sembrar semillas de bambú. Por meses regó, abonó y cuidó sus cultivos con mucho esmero, pero no lograba verlos crecer. Los meses pasaron y él seguía firme en su labor, sin perder la fe que, en algún momento, podría ver los frutos de su trabajo.

Siete años transcurrieron en aquella montaña y el agricultor por fin pudo observar una mañana, como empezaban a brotar las primeras hojas de la tierra, ¡llegando a crecer más de 20 metros en sólo 6 semanas! Emocionado pero confundido, le preguntó a uno de los ancianos más sabios del pueblo, por qué la planta de bambú había crecido tanto en tan poco tiempo.

El señor sonrió y le explicó pacientemente: “la planta de bambú no creció en sólo 6 semanas, le tomó 7 años generar raíces lo suficientemente fuertes para sostener el crecimiento que iba a tener el resto de su vida”.

El secreto de la felicidad:

Esta historia, aunque escrita hace muchos años, nos deja una lección que nunca antes ha estado más vigente: en un mundo donde se valoran las soluciones rápidas y el camino fácil, no hay que olvidar que la paciencia y la constancia son las verdaderas piezas clave para alcanzar nuestras metas y ser felices con nuestros triunfos.

Siguiendo el ejemplo de esta milenaria planta, te invitamos a hacer una pausa en tu agitada rutina y reflexionar con nosotros sobre los 5 secretos más importantes que podemos aprender sobre la filosofía del bambú.

1. El verdadero crecimiento, no siempre es visible.

¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando piensas en la palabra “éxito”? Tal vez imagines trofeos dorados, aplausos y medallas; sabemos que estos reconocimientos son muy satisfactorios, pero muchas veces nos olvidamos de todo lo que tuvimos que aprender y atravesar para llegar hasta ese sitio.

Recuerda que, así como el bambú, las victorias más importantes no las encontrarás afuera, el verdadero crecimiento comienza cuando decides construir una base firme sobre la cual, comiences a cimentar tus éxitos.

2. Fluye con el viento.

El bambú no se rompe al estar en contacto con una fuerte brisa, sino que se adapta a su ambiente y aprende a fluir con los eventos que encuentra a su alrededor. Te invitamos a poner en práctica esta valiosa lección cuando encuentres obstáculos que bloqueen tu avance; mantén tu mente abierta a nuevos puntos de vista, oportunidades y experiencias. Aceptar el cambio, te ayudará a poner en práctica las nuevas lecciones que la vida tiene guardadas para ti.

3. Aprende algo nuevo todos los días.

Entender quién eres y cuál es tu propósito en el mundo, es uno de los primeros pasos para transformar tu vida… y, el mejor maestro, puede estar más cerca de lo que piensas. Así como la cultura japonesa comparte con nosotras tan valiosas enseñanzas a través de las historias contadas por la naturaleza, es momento de que abras los ojos y encuentres todas las oportunidades de crecimiento que habitan cerca de ti.

Aprender algo nuevo todos los días, es aquello que te hará crecer y enfrentar mejor los retos de la vida.

4. La perseverancia mueve montañas.

Todo gran reto viene acompañado de obstáculos… pero vale la pena enfrentarlos para poder disfrutar de aquello que deseamos alcanzar. Así como el bambú trabaja durante 7 años para salir a la superficie, tú también tienes el poder de ser constante con tus metas y aferrarte a tus sueños.

Recuerda, aquella persona que es capaz de mover montañas, comenzó con una pequeña roca.

5. La motivación nace en tu interior.

Aunque el joven agricultor no podía ver los resultados de su trabajo, no se detuvo ni un instante, y eso se debió a que la fuerza para seguir adelante no la encontraba en los comentarios de su familia, amigos o seres cercanos… siempre estuvo en su interior.

Si tú ya tienes clara cuál es tu meta y diseñas un plan de acción que te acompañe a llegar hasta ahí… ¡el cielo es el límite!

Esta historia nos recuerda cómo una simple semilla, se puede convertir en una planta con la capacidad de inspirar a toda una nación. Hoy, te proponemos seguir su ejemplo y poner en práctica todas estas valiosas lecciones que nos ha enseñado.

Y si encuentras que el cambio no llega tan rápido como tu esperabas, ¡no desesperes! … tal vez sólo estás esperando el momento justo para comenzar a echar raíces.

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