Carta abierta de una madre

Querida hija:

Esta es la carta que siempre había querido escribirte. Cuenta una historia que tal vez no conoces aún, pero de la cual formas parte… después de todo, tú eres el personaje principal.

Cuando me di cuenta que te esperaba, sentada en el baño del primer departamento que compartí con tu papá, una duda surgió en mi mente: ¿qué significa ser mamá?

Le pregunté a mi familia y amigos más cercanos y todos ellos me dieron respuestas totalmente diferentes, no puedo explicarte la confusión y miedo que me invadió en ese instante. Por un momento creí que tendría que atravesar esta nueva etapa de mi vida sola, hasta que decidí compartir mis inquietudes con la única persona que sabía podría entenderme… mi madre.

Ella me dijo una frase que hasta la fecha no he podido olvidar: “Eso es algo que tendrás que aprender todos los días, y la única persona en este mundo que te podrá enseñar lo qué significa ser mamá, aún está por nacer”. ¿Entiendes a quién se refería?... ¡tú! Y, como la excelente maestra que eres, no tardaste mucho en comenzar con las primeras lecciones.

De ti aprendí a amar mi cuerpo, el cual fue capaz de adaptarse y transformarse para que tú llegaras a salvo. Cada marca que comenzó a aparecer sobre mi vientre cuenta una parte de nuestra lucha, una que sólo tú y yo compartimos.

Me enseñaste que la vida puede comenzar con llanto y dolor, y no por ello deja de ser dulce. Supe de tu amor por la música después de todas esas noches en vela que pasamos juntas, cuando lo único que podía devolverte la tranquilidad era tu canción favorita.

Las primeras conversaciones que tuvimos fueron de lo más divertidas, tus balbuceos y sonrisas me llenaron el alma de alegría, y fue ahí donde entendí que no siempre necesitamos palabras para conectar con la persona que tenemos en frente.

Estuve presente cuando diste tus primeros pasos… y también tus primeras caídas, sintiéndome completamente orgullosa cada vez que te levantaste por tu cuenta con una gran sonrisa en los labios. En tu primer día de escuela, entendí que amarte también significaba aprender a dejarte ir, sabiendo que al final del día, tú y yo siempre estaríamos juntas sin importar nada.

Poco a poco te vi crecer en una niña llena de sueños, imaginación y energía; contigo volví a descubrir el mundo, maravillándome en los pequeños detalles que tú considerabas tesoros ocultos. Pasaron los años y, tu deseo de aventura, pronto fue más grande que el patio de juegos en la casa, por lo que decidiste hacer tus maletas y embarcarte en el viaje más grande de todos, tu vida.

Hoy regresas a mi lado y me cuentas que vas a convertirte en mamá… los roles se han invertido y ahora eres tú la que busca respuestas a todas estas nuevas inquietudes. Quiero que sepas que no tienes nada que temer, así como tú fuiste la mejor maestra que yo pude haber tenido, este bebé llegará para enseñarte lo hermosa que puede ser la vida cuando vas de la mano con la persona que más amas en el mundo.

Eso es algo que sólo pude haber aprendido a tu lado…

Te ama, tu mamá