Fluye con la nueva estación

orientaciónLa naturaleza comparte constantemente con nosotros, lecciones de gran trascendencia que podemos poner en práctica en nuestra vida cotidiana. Cada estación transforma el paisaje y, a su vez, este cambio impacta nuestro interior.

El otoño llega a nosotros como un recordatorio de la madurez de la vida. Se trata de la época destinada a la cosecha, un momento para agradecer y reflexionar sobre las ideas, comportamientos y experiencias que nos brindó el año que está por terminar.

Sólo observa tu entorno, todo se encuentra inmerso en una lluvia de hojas cálidas que se mecen en el viento… y son precisamente esas hojas las que nos enseñan la lección más grande de esta temporada: desprendernos de lo que ya no es útil para descubrir lo que nos llena de vida.

¿Cuántas veces hemos intentado aferrarnos a lo que ya no nos sirve por miedo a soltar? Sabemos que es momento de renovar nuestra vida, pero la idea de perder el control nos abruma y paraliza. Esta sensación es totalmente normal, el cambio después de todo, nos presenta una realidad a la que no estamos acostumbrados… pero yo te pregunto: ¿cómo podemos esperar la llegada de un nuevo año saludable, si no logramos liberarnos de lo viejo antes?

Es posible liberar nuestra mente de todo ese peso extra, sólo hay que seguir el ejemplo de los árboles que logran desprenderse de sus hojas sin tristeza ni culpa, entendiendo que ahora ellas se encargarán de nutrir la tierra para la próxima primavera.

Todas estas enseñanzas, se pueden resumir en la siguiente frase expresada por el filósofo Albert Camus: “El otoño es una segunda primavera en la que cada hoja es una flor”. Disfruta de la belleza del paisaje, reflexiona sobre las lecciones que te ha brindado este año que termina y anímate a dar inicio a ese cambio que tanto anhelas. El otoño tiene la capacidad de transformar todo a su paso, permite que también renueve tu vida.

 

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