Kintsugi, el arte de ser auténtico

Tal vez a ti también te ha pasado…

Encontrar en tu camino un reto tan complejo, un obstáculo tan inesperado que, al final, parece llevarse consigo un pedazo de tu esencia. Terminas sintiéndote como una vasija rota que ahora espera ser desechada porque, seamos honestos, cuando algo se rompe de esa forma… ¿quién busca conservar los pedazos?

Ashikaga Yoshimasa, emperador de Japón en el siglo XIV, decidió hacerlo y, tras varios intentos fallidos en China, encontró a unos artesanos japoneses que le ayudaron a restaurar sus tazones de té preferidos utilizando una técnica poco común ya que, en lugar de cubrir las fracturas como muchos otros habían intentado, las resaltaron utilizando una pasta de resina mezclada con polvo de oro.

Fue así como nació la práctica del Kintsugi o Kintsukuroi, una nueva manera de hacer arte que nos invita a sentirnos orgullosos de la belleza de nuestras imperfecciones.

Reconocer el valor de tus cicatrices

La filosofía del arte Kintsugi nos hace ver que, dentro de cada una de nuestras cicatrices y defectos, se esconden nuestras más grandes virtudes. Nuestro valor más grande reside en aquello que nos hace auténticos.

Las circunstancias de la vida nos llevan a tener fisuras, pero está en nosotros decidir cómo queremos portarlas: como fracasos sin salida o como ventanas hacia un escenario distinto. Cada fractura cuenta una parte de nuestra historia, y son estas cicatrices las que iluminan nuestro ser con renovadas experiencias y aprendizajes.

Al decidir trabajar con lo que está roto en nuestro interior, nos animamos a retomar las riendas de nuestra propia existencia, abrazando cada herida y transformando nuestros tropiezos en nuevas oportunidades de crecimiento.

El Kintsugi nos propone una nueva forma de disfrutar la vida, alejándonos de la búsqueda por alcanzar la perfección y recordándonos que todo problema con el que nos topemos de frente, siempre tendrá una solución. Enaltece nuestro progreso constante, y nos ayuda a ver que somos una interminable pieza de arte.

Es por eso que, en un mundo donde no se reconoce el valor de la autenticidad, hoy te invitamos a hacer algo distinto… es momento de portar tus cicatrices con orgullo y darte una segunda oportunidad. Valora el aprendizaje oculto detrás de cada error y fracaso, escucha y atiende las heridas en tu corazón y alma, para al final, sentarte a contemplar y compartir la obra de arte más importante que tienes con la gente que amas… tu vida.

Date permiso de volver a brillar, encuentra belleza en aquello que se ha transformado en tu vida y decídete a exponer tu creación al mundo. Es momento de conocer tu historia y envolver cada una de tus heridas en oro.

 

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