El milagro de Navidad... una piel hidratada

navidad crema

Érase una vez…

en una lejana y hermosa ciudad, una joven que se disponía a comenzar con sus actividades del día. Después de despertar, salir de la cama y prepararse para disfrutar de una nueva jornada, se acercó lentamente a la puerta de su hogar, dándose cuenta en ese instante que había algo distinto en el ambiente… diciembre por fin había llegado.

Este era su mes favorito, la época del año que le traía los recuerdos más dulces de todos: momentos inolvidables con su familia y amigos, luces de colores que iluminaban cada rincón de la ciudad y el inigualable aroma de la comida navideña que cada año la esperaba sin falta sobre la mesa de su hogar. Sí, el último mes del año había arribado a la ciudad y con él, toda su magia y encanto… aunque también su tan característico clima invernal que lograba congelar todo a su alcance.

Ella sabía bien que su piel sufría mucho daño en esta fría temporada: la piel de sus manos se resecaba hasta volverse áspera; sufría de picazón constante en todo el cuerpo y sus mejillas parecían estar ruborizadas constantemente.

Nuestra protagonista pasó noches en vela tratando de hallar una solución a este panorama tan desalentador. Sin tener una respuesta clara, decidió al final confiar en las manos de un experto y es así como, en Nochebuena, la inteligente joven comenzó a redactar su carta navideña, pidiendo en ella sólo una cosa… mantener su piel hidratada y saludable durante el resto de la temporada invernal.

Al llegar la mañana siguiente, despertó emocionada y se dispuso a bajar las escaleras velozmente, descubriendo una singular caja a los pies del gran árbol. Sin esperar más tiempo, la abrió, descubriendo en su interior una curiosa pócima hecha a partir de almendras, la cual, poseía propiedades benéficas para restaurar la piel de todo su cuerpo.

Comenzó a utilizar esa peculiar crema diariamente y, con el paso de los días, comenzó a ver cómo su piel recuperaba gradualmente su tersura e hidratación; la picazón que antes sentía en su cuerpo había desaparecido y su rostro volvía a tener esa luminosidad que tanto había extrañado.

Esa Navidad, nuestra brillante joven aprendió la lección más valiosa de todas: una piel saludable es resultado del cuidado diario y, al utilizar productos con ingredientes nutritivos e hidratantes como la almendra, estaremos cuidando del bienestar de nuestra piel, incluso en climas tan gélidos como el invierno.

Este milagro de Navidad, también se encuentra a tu alcance… ¿lista para escribir tu carta? 

 

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